Jams en La Mulata Bar y Arte
Acerca de La Mulata Bar & Arte: somos un rincón de la ciudad que invita y recibe a todo aquel que tenga ganas de pasar un buen rato con amigos y gente querida, brindando y comiendo acompañados de buena… muy buena música. Tenemos las puertas abiertas para todos aquellos artistas que sienten pasión por lo que hacen. Entonces quedaría muy bien decir que lo que sobra en el bar es arte… y pasión.
La ecuación da que La Mulata tiene pasión por el arte. Ahí está… cerramos ahí. Somos la segunda casa de los artistas de esta ciudad… La Mulata Bar & Arte. Bienvenidos.
El bar cuenta con varios ciclos. A saber:
JAM SESSION: Este ciclo se ha transformado con el correr del tiempo en una marca distintiva de La Mulata Bar. La Jam Session es un clásico dentro del movimiento cultural platense.
Se trata del prestigioso ciclo que reúne indudablemente a los mejores músicos de jazz del circuito. Los monstruos se juntan sin ensayar, se saludan, brindan con alguna copita, se apagan las luces, se baja la música, se abre el telón, y allá ellos… empieza la función. Creatividad e improvisación en su máximo esplendor; y obviamente, la invitación para que todo aquel que se anime se calce su instrumento y suba a tocar, y en definitiva… a disfrutar. Verdaderas noches de alto vuelo. Shows realmente únicos e irrepetibles.
JUEVES SUDACAS: Somos sudacas y nos encanta. Lo disfrutamos. Nos reímos de eso. Y bueno, ya que estamos, le ponemos ritmo…
Todos los jueves, música nuestra, de este rincón del mundo, de acá, del sur, bien al sur. Hacemos sonar los tambores y sin darnos cuenta terminamos todos bailando los clásicos de nuestra cultura en manos de los músicos más destacados del circuito.
Una pizca de sabores y colores presentes en el gran abanico cultural musical latinoamericano.
JAM LATINA: Ritmos centroamericanos, música de raíz, campanas, cueros y bronces. Ritmo, mucho ritmo. Por momentos… ¡demasiado!
Los segundos jueves de cada mes se reúne un grupo de músicos con ganas de tocar hasta que sus instrumentos saquen chispas, dejándose llevar entre sones y pregones, repiques y redobles, compases eternos que brillan y se mezclan armando bases improvisadas con toda, toda la onda. Porque en la Jam Latina, el que toca… baila.
Si te interesa conocer un poco más sobre esta jam, seguí leyendo esta nota donde vas a encontrar una entrevista al creador y dueño de La Mulata, Gabriel Vallejos.
La ecuación da que La Mulata tiene pasión por el arte. Ahí está… cerramos ahí. Somos la segunda casa de los artistas de esta ciudad… La Mulata Bar & Arte. Bienvenidos.El bar cuenta con varios ciclos. A saber:
JAM SESSION: Este ciclo se ha transformado con el correr del tiempo en una marca distintiva de La Mulata Bar. La Jam Session es un clásico dentro del movimiento cultural platense.
Se trata del prestigioso ciclo que reúne indudablemente a los mejores músicos de jazz del circuito. Los monstruos se juntan sin ensayar, se saludan, brindan con alguna copita, se apagan las luces, se baja la música, se abre el telón, y allá ellos… empieza la función. Creatividad e improvisación en su máximo esplendor; y obviamente, la invitación para que todo aquel que se anime se calce su instrumento y suba a tocar, y en definitiva… a disfrutar. Verdaderas noches de alto vuelo. Shows realmente únicos e irrepetibles.
JUEVES SUDACAS: Somos sudacas y nos encanta. Lo disfrutamos. Nos reímos de eso. Y bueno, ya que estamos, le ponemos ritmo…
Todos los jueves, música nuestra, de este rincón del mundo, de acá, del sur, bien al sur. Hacemos sonar los tambores y sin darnos cuenta terminamos todos bailando los clásicos de nuestra cultura en manos de los músicos más destacados del circuito.
Una pizca de sabores y colores presentes en el gran abanico cultural musical latinoamericano.
JAM LATINA: Ritmos centroamericanos, música de raíz, campanas, cueros y bronces. Ritmo, mucho ritmo. Por momentos… ¡demasiado!
Los segundos jueves de cada mes se reúne un grupo de músicos con ganas de tocar hasta que sus instrumentos saquen chispas, dejándose llevar entre sones y pregones, repiques y redobles, compases eternos que brillan y se mezclan armando bases improvisadas con toda, toda la onda. Porque en la Jam Latina, el que toca… baila.
Si te interesa conocer un poco más sobre esta jam, seguí leyendo esta nota donde vas a encontrar una entrevista al creador y dueño de La Mulata, Gabriel Vallejos.
Entrevista realizada por Matías Moscoso a Gabriel Vallejos, creador y dueño de La Mulata.
Abril de 2011.
¿Cómo y cuándo surge la Jam Session en La Mulata?
La Jam Session de La Mulata surge absolutamente de las ganas de escuchar jazz, en ese momento (año 2003, que es cuando empiezan las Jam de La Mulata) el bar era básicamente nuestra casa, y los espacios artísticos los administrábamos desde ese lugar. Ese concepto se trasladaba a todos los factores: en La Mulata pasaba lo que queríamos que pase.
Abril de 2011.
¿Cómo y cuándo surge la Jam Session en La Mulata?
La Jam Session de La Mulata surge absolutamente de las ganas de escuchar jazz, en ese momento (año 2003, que es cuando empiezan las Jam de La Mulata) el bar era básicamente nuestra casa, y los espacios artísticos los administrábamos desde ese lugar. Ese concepto se trasladaba a todos los factores: en La Mulata pasaba lo que queríamos que pase.
Así, apenas abrimos se acercaron amigos músicos y salió de golpe la idea de la Jam. Recuerdo la primera, con Jorge Raggio en guitarra, Willy Mandel en piano, Juan Guardas en batería y Emiliano Bellito en contrabajo. Aún más fácil sería enumerar los espectadores… éramos mis hermanos y socios Lito y Enrique, mi otro hermano guitarrista (Aldo), Mariano Córdoba (baterista) y un cliente...
Inmediatamente después de esa primera Jam (que fue un domingo), Mariano se hizo cargo de la batería y empezaron a aparecer más músicos a tocar: Ezequiel Dutil, Tingo Zelubowski, Walter Noack, Luciano Fortín, Poroto Rafaelli, Diego Gómez, Omar Farías, Juani Puente, Marcos Edward, (que era muy chico pero ya tenía rulos) ¡cómo tocaba ya!...
Luego de unos años, se sumaron Rodrigo Barrientos, Gabi Vilches, Tulio Pozio, Pablo Ledesma, y muchísimos más.
¿Cómo fue mutando? ¿Los músicos fueron siempre los mismos?
Volviendo al primer año y final del mismo, queda como combo principal una formación más o menos estable: Matías Hargo, Martín Cairo y Mariano Córdoba. Las Jam eran los días domingo, y la asistencia de público era mínima...
Al siguiente año decidimos poner las Jam los viernes, ya que pensamos que la poca concurrencia tenía que ver un poco con el día en que se hacían habitualmente los espectáculos de jazz: miércoles, o a lo sumo jueves… Creo que tuvimos algo de razón, porque cuando cambiamos el día empezó a funcionar mucho mejor y a partir de allí, con varios cambios estructurales, con idas y vueltas de músicos, con un sin fin de reuniones y cenas con ellos, con la lamentable muerte de mi amigo Martín Cairo en el medio, llegamos a lo que es hoy la Jam de la mulata, que está en su novena edición, y cuenta con una base de 20 músicos más o menos que rotan los distintos viernes para hacer la apertura, y luego claro, son todos bienvenidos… La gente del público lleva sus instrumentos (saxo, trompeta, trombón, guitarra, etc.) y suben a tocar (improvisar) al final de cada presentación.
¿Cómo es la respuesta del público que asiste a las Jam Sessions? ¿Cómo es la relación entre los músicos y ese mismo público?
El público responde muy bien, aunque varía según los viernes, esto claro, también está sujeto a las distintas propuestas que hay en los distintos lugares de la ciudad: si un viernes toca el Flaco Spinetta seguramente gran parte de los espectadores habituales de la Jam vaya a verlo. Pero para ser un ciclo, la verdad que a veces es sorprendente la cantidad de gente que va; imaginá que una banda formada para funcionar como tal, a veces le cuesta llevar gente, y en estos casos son combos que no funcionan como bandas sino que se juntan únicamente para tocar en las Jam (sin ensayos previos), y el bar se llena, eso habla de lo que convoca la Jam como ciclo en sí mismo.
Con respecto a la relación entre los músicos y el espectador, diría que es especial… no sé bien cómo describirla, pero te digo lo que a mí me pasa: muchas veces noto una admiración por parte del público –ya sea porque son músicos principiantes o intentaron ser músicos o porque son melómanos-, y además, teniendo en cuenta el gran nivel musical de las Jam, esto hace que directamente los músicos sean prácticamente “mimados” por el público. Y eso me encanta.
Una vez con mis amigos (Juan Fiuza, que es artista plástico pero musicaliza antes y después de cada Jam Session –una especie de dj jazz- y Marcelo Obregón –un gran cineasta y también diseñador de las postales que entregamos cada viernes en las Jam-), decíamos que lo bueno de ser músico de jazz en La Plata eran que existían las Jam de La Mulata, porque ahí los músicos –en cierto punto- son como estrellas de rock, ¡las chicas se quieren ir con ellos!, por eso todos quieren tocar ahí, ¡incluso nosotros! (risas).
Teniendo en cuenta que organizar espectáculos de jazz no es algo popular ni masivo en esta ciudad. ¿Cómo convocan a la gente? Y con respecto a la movida jazzera platense. ¿Cuál es tu visión?
Si bien es cierto que no la mayoría de la gente es amante del jazz, también es cierto que muchas veces es complicado acceder a ciertos espectáculos; nosotros pensamos en facilitar un poco la llegada, por ejemplo poniendo las Jam los viernes –que es un día en el que sale mucha más gente-; un martes a una Jam van a ir a los que les interesa estrictamente el jazz, en cambio, en una Jam de La Mulata hay de todo, y eso está bueno para mí, porque ver una Jam Session llena de gente de chicas producidas para salir es un poco raro, y por otra parte, a las 2 de la mañana –por lo general- en los lugares a los que va gente, entrás y escuchás un tema de Los Fabulosos Cadillacs con suerte… para mí, llegar a La Mulata a esa hora y escuchar en vivo por ejemplo All Blues, me genera mucho placer, o bueno, que estén tocando Jean Pierre o Chiken y ver a la gente casi bailando, me pone muy feliz… es un logro. Creo que a la gente no hay que subestimarla, si le ofrecés algo a la gente, al menos va a ver de qué se trata. Muchos jóvenes terminaron conociendo de rebote el jazz.
Del jazz local puedo decir que hay muchos músicos y muy buenos en La Plata. Los hubo antes y hoy son músicos emblemáticos; tal es el caso de Pablo Ledesma, Mariano Córdoba, Pepe Angelillo y el mismísimo Martín Cairo, entre otros, y hoy los hay excelentísimos también. Muchos jóvenes estudiantes de música se acercan al jazz, es como una materia obligatoria para el músico con una formación popular, por así decirlo.
La mayoría de los estudiantes de música en algún momento se interesan por el jazz, algunos se embelesan con el lenguaje y tocarán siempre jazz, otros abordan el lenguaje del género como un simple paso por esa corriente y hay quienes toman parte del mismo para fusionarlos con otros estilos o culturas. Pero en general la movida musical de La Plata es más rica que lo que muchos creen. La ciudad crece culturalmente por la energía de los músicos que organizan y crean sus propios espacios de expresión; admiro a los músicos y artistas en general de La Plata.
Nuestra ciudad crece culturalmente gracias a ellos, tendríamos que valorar más esos espacios donde el arte empieza a gestarse.

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