Festival Internacional de Jazz de Vancouver
Hoy tenemos el ENORME gusto de tener a Carlos Francingues relantándonos detalladamente lo acontecido en el Festival de Jazz de Vancouver.
En la nota vas a poder leer reseñas de recitales de músicos de la talla de Sonny Rollins, Dave Holland, Randy Brecker, Jimmy Cobb, Enrico Rava, Stefano Bollani, Gonzalo Rubalcaba, Chris Potter, Kurt Elling y muchísimos más. Muy recomendable.
"Desde el 26 de junio al 5 de julio se llevó a cabo una nueva Edición del Festival Internacional de Jazz de Vancouver, (Canadá). 1800 músicos, 400 performances que incluyeron recitales en teatros, al aire libre, en “pub’s” conferencias, workshops (clínicas), etc., fueron un marco mas que apropiado para que podamos disfrutar de esos diez días a puro jazz.
Estratégicamente distribuidos por la bellísima ciudad de Vancouver, los escenarios brindaban gran variedad estilística que iban desde el Dixieland hasta las expresiones mas contemporáneas del jazz.
Si bien tratamos de aprovechar al máximo las actividades del Festival es prácticamente imposible cubrirlas todas salvo que uno se dedique todo el día a ello.
No era el caso de mi mujer y mío ya que fuimos a Canadá para visitar a unos amigos y aprovechábamos para recorrer diversos sitios durante gran parte del día.
A la “noche” canadiense (es decir a las 19,30 horas, en pleno verano y con sol hasta casi las 22,00 horas), se iniciaban puntualmente los recitales.
Lo primero que fuimos a escuchar fue al “Monterrey Jazz Quartet integrado por Dave Holland, Gonzalo Rubalcaba, Chris Potter y Eric Harland. Los cuatro demostraron gran maestría en sus ejecuciones transitando un repertorio con composiciones - en su mayoría - de Holland.
Durante el primer fin de semana recorrimos los escenarios “callejeros” y tuvimos la oportunidad de ver a un par de grupos canadienses. El primero, un cuarteto (saxo, piano, contrabajo y batería) liderado por una joven contrabajista llamada Jodi Prozniek. El cuarteto, orientado hacia el estilo “mainstrean” y be bop, nos causó muy buena impresión.
En otro escenario actuó la “Elmer Ferrer Band”, un trío canadiense orientado al jazz rock (mas rock que jazz) y tras cartón se presentó el cubano Luis María Ochoa Quintet presentando como invitado al pianista Hilario Durán. Latín jazz de muy buen nivel aderezado con baladas, boleros y sones típicos del Caribe.
Lunes 29. Teatro Orpheus. 19,30 horas. Sonny Rollins.
Lo que viene a continuación solicito no sea tomado como una vanidad ni pretensiosidad. Tuve la suerte de ver a Duke Ellington, Bill Evans, Dizzy Gillespie, Charlie Mingus, The Modern Jazz Quartet, Billy Taylor, Freddie Hubbard, Dexter Gordon, a los hermanitos Marsalis, Jon Faddis, Teddy Wilson, Lionel Hampton, Keith Jarrett, Pat Metheny, Chick Corea, Gary Burton, Herbie Hancock, Wayne Shorter, Ron Carter, Tony Williams, Kenny Barron, Jim Hall, Oscar Peterson y por suerte a muchos mas.
Digo esto porque - sin animo absoluto de comparación - nunca vi nada igual a lo de Sonny Rollins. Liderando una formación que incluía trombón, guitarra, bajo, batería y percusión, sencillamente Rollins apabulló a las mas de 3000 personas que se dieron cita para escucharlo. Entró al escenario con un traje blanco y evidenciando un muy serio problema en su andar. Cojeando y arqueado comenzó con “Someone to match over me”. Fue una lección suprema de “lo que se debe hacer en una balada”. Fueron mas de diez minutos sencillamente inolvidables. La ovación fue descomunal.
Es sabido que Sonny Rollins tiene “una historia”. Tal vez se lo pueda calificar como “una leyenda viviente”. Todo eso es cierto. Pero mas cierto es su presente. Durante casi dos horas Rollins mantuvo en vilo a la audiencia desgranando una idea tras otra, “swingeando” de manera descomunal, moviéndose de un lado a otro del escenario, dirigiendo a sus músicos y sorprendiendo continuamente. Particularmente quedé apabullado. No pude ni siquiera aplaudir. Llegué a sentir que la música no salía de su saxo, sino que lo hacia de su cuerpo. Ambos, saxo y físico, representaban una unidad descomunal, envolvente, abrasadora. Bah…no en vano es considerado uno de los saxofonistas mas grandes de todos los tiempos. Gran parte del repertorio fue del disco “Sonny , Please” y el bis fue un tremendo “Tenor Madness”
Cuando nos retirábamos del Teatro me dije: “Que estoy haciendo…?. Yo no me voy de acá sin saludar a este tipo”.
Y así fue. Tras media hora de espera, pude con mi mujer, mis amigos y un pequeñísimo grupo acceder al amplio camerino. Nos atendió de manera muy amable y de manera personalizada, es decir, de a sub grupos. Tras la consabida y lo admito con orgullo cholula foto, le dije que éramos de Argentina y en un correcto castellano me agradeció mi presencia (Agradecerme él a mi…..!!!!!!!!). Le señalé que su música era una inspiración para mucha gente y que en Argentina lo idolatran. Me dijo que iba a tratar de venir a nuestro país, pero que a “mi edad, me cuesta viajar cada vez mas”. Cuando le señalé que había sentido la sensación que su música salía del cuerpo y no del saxo, con una cómplice sonrisa me dijo: “Es verdad…”

De mas está decir que si el Festival terminaba ahí, para mi “estaba todo bien” (como suelen decir los jóvenes).
Pero ahí no terminaba.
Al otro día fuimos a ver al Fred Hersch Trío y a Kenny Werner. Hersch llevó adelante un espectáculo intimista donde rindió tributo a Bill Evans, Wayne Shorter y a Ornette Coleman, además de mostrar sus propias composiciones.
Sabiendo de nuestro viaje a Canadá un amigo me dijo “…ni loco te pierdas a Kenny Werner”. Tengo algunos discos de él y me gustan mucho, pero lo que ofreció al frente de su quinteto superó todas mis expectativas. Integrado por Randy Brecker, David Sánchez, Scott Colley , Antonio Sánchez y - obviamente - Werner, los músicos desplegaron un repertorio de Werner donde se destacaron “Uncovered Heart” e “Inaugural Ball”. Inventiva, creatividad y un despliegue técnico soberbio fueron las características básicos de un recital soberbio. Como bis, Werner en “solo piano”, tocó de manera admirable“Help me” de Joni Mitchel.
Al día siguiente fuimos a ver a Jimmy Cobb’s So What Band. Antes, y como grupo “soporte” nos llevamos una gratísima sorpresa al escuchar a un trío liderado por el por lo menos para mi desconocido pianista canadiense John Stetch quien durante un poco mas de una hora nos mostró sus composiciones plenas de “swing” y dinamismo junto a sus excelentes acompañantes.
Luego…Jimmy Cobb. Por supuesto que ver al “sobreviviente” de Kind of Blue no es poca cosa. Lo acompañaron Wallace Rooney, Vincent Harring, Javon Jackson, Larry Willis y Buster Williams. Tocaron todo Kind of Blue siguiendo la estética de la versión original, pero dándo rienda suelta a sus propios parámetros de ejecución. Tal vez pueda argumentarse que no ofrecieron “nada nuevo” (como si ello fuese garantía de calidad). A mi modo de ver, lo entendí como un “homenaje” a Kind of Blue al cual se agregaron “Straight no Chaser” y “Milestones”. Con sus 80 años a cuestas, Cobb demostró un swing implacable y el resto de los integrantes estuvo a la altura del “homenaje”.
El viernes, de vuelta “al ruedo”. La noche comenzó con Enrico Rava y Stephano Bollani. Durante una hora y cuarto, se divirtieron e hicieron divertir a la audiencia ofreciendo una música de una altísima calidad y cierta complejidad.
Parecían dos viejos amigos que se reúnen y dicen “…che, vamos a tocar un rato?”. Y así fue. Temas propios, standarts y una colosal versión de “Cheek to cheek” mostraron a un Rava (quien peina casi 70 años) y a un Bollani (que aun no llega a los 40) en un recital sin fisuras.
Tras cartón, llegó el turno del cantante Kurt Elling. Acompañado por un cuarteto que incluía a Ernie Watts en saxo, ofreció un recital que si bien fue pulcro, particularmente no fue de mi agrado.
Y ahí va un tema. Es muy difícil ponerse a “calificar” un espectáculo. Quien es uno para juzgar a un artista reconocido como Elling?. Soy bastante reacio a tales apreciaciones que, en definitiva, no hacen más que expresar el gusto personal de quien escribe.
Sin embargo, y a sabiendas de ello, trato de ser lo mas objetivo posible. A mis amigos y a mi mujer, les encantó el recital. A mi no.
Tal vez me resultó demasiado “Hollywoodense”, almibarado y, si bien fue técnicamente impecable, solo faltaba que apareciese Kenny G.. En fin, gustos son gustos.
Cabe señalar además que durante la semana laboral, se desarrollaron infinidad de conciertos al aire libre, clínicas, conferencias, recitales en pub’s, etc. Pudimos asistir a algunas, pero como señalé anteriormente era imposible asistir a todos los eventos sin que vaya en detrimento de aprovechar turísticamente la ciudad y sus alrededores.
El sábado y domingo asistimos al Roundhouse que es un complejo cultural que abarca varias salas, un parque con capacidad para mas de 15.000 personas y una serie de salas pequeñas donde se desarrollaban las conferencias, clínicas, etc.
En uno de los escenarios se presentó un - desconocido para mi - cuarteto liderado por el saxofonista francés Jean Christophe Benéy. Otra agradabilísima sorpresa. Mientras la sección rítmica se “acomodaba”, Benéy anuncio que iban a tocar una suite “aun sin nombre” dividida en cinco partes. Y ahí nomás tocaron una hora sin ningún tipo de interrupción una obra notable con reminiscencias a “A love supreme” (señalo esto como conceptualización y no como copia al trabajo de Coltrane). Benéy es un saxofonista excelente y ojalá tengamos la suerte de escucharlo por estos lares.
A la salida de la sala donde tocó Benéy, fuimos al parque propiamente dicho donde los cubanos de “Will Campa y su Gran Unión” hicieron bailar a las 15.000 personas al son del mejor Latín jazz.
Al día siguiente, asistí a tres clínicas. Una de Myra Melford (piano), otra de Mark Dressler (contrabajo) y a la que ofreció el baterista Matt Wilson. A pesar de ciertas dificultades idiomáticas, las tres clínicas fueron muy didácticas y - en mi caso - me sirvieron para poder apreciar determinados aspectos de la ejecución de los instrumentos en cuestión. A la noche, el trío nos descerrajó un recital descomunal lleno de buen gusto y creatividad.
En el parque tuvimos la oportunidad de escuchar a los panameños de “Rumba Calzada” (mas Latín jazz) y a la joven y notable cantante (26 años) Sophie Milman (también desconocida para mi). Milman es rusa de nacimiento y a los 16 se estableció con su familia en Canadá. Al frente de un excelente grupo, Milman nos ofreció un recital impecable donde recorrió un amplio repertorio que abarca temas propios, de Ellington, Strayhorn, Cole Porter, Rodgers y Hart, etc. Alejándose del estereotipo actual de las cantantes femeninas que pululan en estos últimos años, Milman domina el escenario a la perfección sin recurrir a los mohines, tacos altos, vestidos ajustados y a una falsa sensualidad muy en boga desde hace años.
Como muchos de los recitales se realizaban de manera simultanea, nos quedaron “en el tintero” muchas cosas. Ray Anderson, Chucho Valdéz, Al Di Meola y otros tantos fueron algunas de las muchas cosas que no pudimos ver de un Festival organizado de manera impecable en donde los precios de las entradas eran similares a los que pagamos acá, en donde muchos, pero muchos de ellos eran de entrada libre y gratuita y en donde una ciudad de casi cuatro millones de personas vibró durante 10 días. Cabe señalar que el Festival es organizado por una ONG y que el Estado subvenciona el evento mostrando un compromiso notable. Cientos de ciudadanos se anotan como “voluntarios” para ayudar en el evento que no persigue fines de lucro. Estos últimos conceptos me los señaló la pareja amiga que reside en Canadá desde hace casi diez años.
Para finalizar, ellos me señalaron que “el Festival forma parte de un concepto cultural de la Ciudad al que se suman cientos de estudiantes de las escuelas quienes también muestran lo suyo en distintos escenarios de la ciudad”.
Concepto interesante en un país donde la educación es 100% pública, la salud es 100% pública y donde todos los servicios y riquezas del país (transportes, comunicaciones, luz, gas, teléfonos, petróleo, etc.) son 100% del Estado. Cualquier semejanza con USA. (con quienes no se llevan muy bien) es pura coincidencia.
Pero ese…es otro tema.
Atentamente.
Carlos Francingues
Venezuela 1444. Santa Rosa –La Pampa

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