El comienzo del recital estaba citado para las 21:30, y comenzó unos minutos después. Ante un Gran Rex lleno, el primero que salió fue el grupo de Gillespi. Lideardo por el trompetista, la banda tocó tres canciones, demostrando que tienen mucha calidad y que no necesitan de ser estridentes para causar una buena impresión en el público. Para destacar su excelente versión de Come Together de los Beatles, y las pinceladas de humor de Gillespi.

Luego de que terminara la banda telonera de tocar, pasaron diez minutos hasta que apareció la silueta del gran Ornette Coleman junto a su banda, formada por el mismo Ornette en saxo alto, violín y trompeta,  Denardo Coleman (su hijo) en batería, Al Macdowell en bajo eléctrico y Tony Falanga en bajo acústico.

Sin incluir a Ornette (del que todos conocemos su gran dominio que tiene del sonido que sale de su saxofón), podemos asegurar que los tres músicos que lo acompañaron estuvieron a la altura de las circunstancias, siguiendo a Ornette cuando era necesario, y librando su creatividad en los momentos justos. También vale agregar la buena forma en que se lo ve a Ornette con la trompeta y el violín.

A lo largo del recital, lo músicos claramente hicieron hincapié en intentar llegar a la perfección del sonido conjunto, como resalta Ornette en la entrevista que tuvo con Jazzeando. Sin superponerse, hubo momentos de improvisación colectiva que fueron sublimes, sin nunca perder la dulzura de sonido. También supieron, por momentos, tocar elementos de la música clásica (sobre todo el bajista acústica, Tony Falanga) y del rhythm & blues que a Ornette tanto le gusta.

En el bis, tocaron una joya: el tema Lonely Woman del cd The Shape of jazz to come, el tema más conocido de una de las grabacines más importantes de la historia del jazz.

Gracias Ornette por tanto!

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