Conocé la situación del jazz argentino desde finales del siglo XX en adelante. ¿Etapa de resurgimiento?

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Al comenzar la última década del siglo XX, con la muerte de Miles Davis, por primera vez en la historia el jazz parecía que no tenía nada nuevo para ofrecer. Sin embargo, a medida que avanzaban los ’90 el jazz empezó a mostrar señales de mayor dinamismo. La escena europea presentaba una enorme cantidad de festivales. A su vez, la transculturación de los folclores del mundo empezaba a dar origen a una nueva rama en la música: el world music. Quienes subieron a los escenarios en aquella década se propusieron tocar con rigor técnico y absolutamente confiados en que el jazz no era una lengua muerta, sino más bien una lengua hablada por una minoría en el mundo.

En el 2001 Argentina ingresa en una de sus peores crisis económicas y sociales en su historia. A finales del 2003 el conflicto social no se había ido de la Argentina, pero la situación política había mejorado y los medios reportaban la aparición de un optimismo colectivo. La vida cultural sigue siendo uno de los parámetros más alentadores del país, y en esta vida cultural no falta el jazz. Surge una nueva generación de improvisadores y compositores argentinos, como Luis Salinas, Adrián Iaies, Luis Nacht, los miembros del sexteto Escalandrum (dirigido por Daniel Piazzolla y Nicolás Guerschberg), Pablo Ledesma, Pepe Angelillo, Juan Cruz de Urquiza, Ricardo Cavalli, Ernesto Jodos, Rodrigo Domínguez, Fernando Tarrés y muchos más. Lo que caracteriza al jazz argentino de la actualidad es el intercambio entre esta misma camada de músicos. Todavía muchos músicos deciden seguir sus carreras en el exterior por la inestabilidad de la Argentina. Sumados a los que emigraron por la dictadura militar se encuentran los que emigraron por la crisis.

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En los medios, desde 1998, y con mayor intensidad hacia el año 2000, se prestó más atención con la actualidad del jazz en Argentina. Diego Fischerman en Página/12, César Pradines en La Nación, y Pablo Gianera en Clásica avalaron con sus autorizadas notas la nueva generación del jazz. Dos revistas de rock, Los inrockuptibles y Rolling Stone, reservaron algún espacio para reseñar discos de jazz e informar las novedades del género. En algunas emisoras de FM de baja potencia, como Radio Urquiza y FM Palermo, se le dio mucha importancia al jazz. La televisión por cable tuvo entre sus invitados al jazz pero no tuvieron mucho apoyo. En el rubro literatura, se publicaron varios libros sobre la historia del jazz argentino. En 1992, Jazz al Sur (Emecé) contó la historia de la música negra argentina por primera vez. Luego, Ricardo Risetti publicaría Memorias del jazz argentino (Corregidor). En 1999, Walter Thiers publica El jazz criollo y otras yerbas. 1945-1998. En el 2000, Edgardo Carrizo publica El jazz en la Argentina (Testimonios) (El Escriba).

Hoy el jazz atrae a un oyente culturalmente abierto y al mismo tiempo muy selectivo: un oyente al que no le alcanza con sólo escuchar, necesita saber qué es lo que está escuchando. Logra ésto con la ayuda de la Internet.