Conocé la situación del jazz local ante la caida de la dictadura militar.

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Etapa post Dictadura

 

Entre 1983 y 1989 el jazz alcanzó cierto nivel de popularidad, en parte como resultado de los medios por incluirlo en sus agendas culturales. Del mismo modo que el tango tuvo una nueva oportunidad luego de varios años de estar en un segundo plano, el jazz, que en verdad nunca se había ido del todo, empezó a ser tratado con más interés en las secciones de espectáculo de los principales diarios del país. Las columnas de Walter Thiers en Tiempo Argentino y El Cronista Comercial o las notas de Armando Rapallo y Carlos Polimeni en Clarín (el primer diario que llegó a tener una doble página semanal dedicada al jazz argentino) se dirigieron a un lector-oyente joven buscando información.

La radio mantuvo en el aire programas de los principales difusores del jazz en la Argentina y agregó ciclos a cargo de Carlos Ugaramendía (“Espontáneo y musical”), Jorge  Andrés (“Todavía lo llaman jazz”), Juan Carlos Scenna y Edgardo Carrizo (“El jazz en la Argentina”) y Guillermo Fuentes Rey (“La ventana”), entre otros. Este tipo de programas se emitían a través de las emisores del Estado. Pero el final de la década del ’80 no fue tan positivo: Julio Márbiz, bajo el gobierno de Carlos Menem, se puso al frente de Radio Nacional y borró todo lo que no fuera de su agrado. Entre los géneros musicales que no le gustaban se encontraba el jazz.

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Los vaivenes inflacionarios de la economía argentina detuvieron a la gran cantidad de músicos de renombre internacional, pero aún así hubo algunos conciertos importantes, como los de Paquito D’Rivera, Chick Corea, Gerry Mulligan, Lionel Hampton, entre otros.

La educación del jazz también creció en aquella década. Walter Thiers creó Mardel Jazz, un espacio de intercambio cultural entre el jazz y otros géneros, donde el aprendizaje era sumamente importante. Según los que lo frecuentaban, Mardel Jazz “fue festival y escuela, concierto y taller”. También se crearon escuelas de jazz, como la Escuela Superior de Jazz del guitarrista Walter Malosetti. Por último, en los ’80 se pusieron de moda las clínicas o talleres musicales. Estas clínicas se basan en un encuentro entre un músico consagrado y reconocido y un grupo de estudiantes.