Enzo Rocco, embajador musical de Italia
Enzo Rocco se presentó en Notorius con Rodrigo Domínguez, en saxo tenor, y Hernán Mandelman, en batería. Conozca la crítica de un guitarrista de jazz con sorpresa y humor. Del diario La Nación
La actuación dejó algunas saludables conclusiones, como su ya conocida vocación de experimentador y una clara tendencia a trabajar sobre standards italianos, por decirlo de alguna manera. El trío no sólo tiene un perfil no ortodoxo en la tímbrica (guitarra, saxo y batería), también sus integrantes; el saxofonista Rodrigo Domínguez es uno de los músicos más comprometidos con lo experimental, asimismo el baterista Hernán Mandelman, aunque sin tanta actividad como su colega.
Una noche especial en la cual la calle mostró la fuerza de una ciudadanía movilizada y que le dio a la actuación -como en aquel verano de 2002- un aspecto surrealista. Más aun cuando comenzaron con "Volare", un tema que parecía querer poner paños fríos a la realidad social. Una introducción con un crescendo marcadísimo, que parece la antesala de un rock furioso; nada más equivocado, pues surge del caño de Domínguez las primeras notas de la conocida frase. La música de este guitarrista tiene sorpresa y humor, dos activos poco comunes en el jazz local.
El concierto siguió con dos composiciones de Morricone desde las que nacieron las primeras improvisaciones de Domínguez con el tenor. Su sonido se siente más vigoroso y con una suave influencia de Wayne Shorter en su forma de frasear. Si bien la voz principal fue del saxofonista, los arreglos de Rocco, en guitarra, dejaron en evidencia su elegancia en las armonizaciones y una tendencia a la fusión con otros estilos.
En sus composiciones resalta más esa vocación hacia el juego en Rocco. La tarantela y otras delicadezas rítmicas de la península itálica son utilizadas de trampolín para las improvisaciones que, por momentos, logran sonar como una suerte de hard bop calabrés.
La reunión de este trío (a la manera de otro, algo más conocido, como el de Joe Lovano, Bill Frisell y Paul Motian) tiene su propia química en la que los papeles cambian de manera permanente y así se genera un núcleo tímbrico, que tiene distintos protagonistas.
La música de este combo es una experiencia que conecta al auditorio con un espíritu lúdico, informal y musicalmente animoso, en el cual la imaginación está puesta al servicio de la música.Bueno

Please wait...
