Reedición remasterizada del disco aparecido en 1972, donde el trompetista intentó fusionar funk callejero con free jazz y la electrónica de Stockhausen. Del diario Clarín

In the Corner 

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Esquizofonía. Con ese término, el teórico R. Murray Schafer se refería al "infierno de audición" que se produjo en el paisaje urbano de posguerra, donde "no podemos ver quién o qué produce el sonido". El crítico Kodwo Eshun, recicla el concepto para hablar del Miles Davis eléctrico.

En efecto, On the Corner (72) es toda una "esquizofonía": como el título lo indica, la calle y su caos sonoro fueron inspiración de este álbum. Calles por las que Davis paseaba a bordo de su Lamborghini Miura, unas veces con un casete del pop Sly Stone (Stand!) y otras, con uno del culto Karlheinz Stockhausen (Hymnen). Por la ventanilla, un zapping de fashion negro: zapatos amarillos de plataforma, chalecos de cuero, nalgas apretadas, pelo "afro", todo lo que se ve en las caricaturas de tapa. "Con On the Corner y Big Fun hice un verdadero esfuerzo para que mi música llegara a los jóvenes negros. Ellos son los que compran discos y acuden a los conciertos, y yo ya había empezado a pensar en construirme una nueva audiencia para el futuro", cuenta en su autobiografía. Por entonces, Miles oía "voces". La mezcla de cocaína y tranquilizantes lo alucinaba hasta la paranoia: levantaba alfombras porque creía que ahí hablaba algo. Sí, "esquizofonía"...

Tras el hito que fue Bitches Brew (70), "En la esquina" resultó una decepción "populista" para sus fans y críticos relacionados con el jazz. En su momento, la revista Downbeat lo calificó de "aburrimiento repetitivo". No brillan los solos del trompetista, que apenas si asoma desde un wah wah que lo torna un elefante herido. Pero tampoco los chicos "funk" compraron una obra de tal complejidad, así que subsistió como "histórico fracaso" hasta que fuera reivindicado en la era post-punk por Material, Eno-Byrne, Defunkt, James Blood Ulmer, The Pop Group y otros.

El disco arranca in media res (el productor Teo Macero montaba extractos de las jams y luego podía agregarle efectos y palmas). Desde el vamos nos internamos en un jardín de presentes: en tal tejido multi-rítmico y multi-tímbrico, cada instrumentista parece tener su propio tempo, su propio compás, su propio ritmo. Así seguía vigente la influencia del free jazz de Ornette Coleman . A pulso de un groove que torna fractal el funk fundado por James Brown , sorprenden el repiqueteo de las tablas primero y luego la hipnosis de un sitar.

Stockhausen, Coleman, Brown, Hendrix, música hindú: si da vergüenza usar aquí la etiqueta funk, mejor ni hablemos de "fusión". Suena una selva de cemento fechada "Afroamérica, 1972", oída desde la ventanilla de un Lamborghini que emite un mix futurista: funk y electrónica.

Músicos que participaron del disco: Miles Davis (trompeta), John McLaughlin (guitarra), Chick Corea (teclados), Herbie Hancock (teclados), Michael Henderson (bajo), David Liebman (saxo tenor), Don Alias (percusión), Jack Dejohnette (batería), Colin Walcott (sitar), Badal Roy (tabla), Mtume (percusión) y otros.