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Tras ocho años en Inglaterra, Luis D'Agostino volvió al país. Habla de sus experiencias allá y sus deseos para el futuro.
El hombre y su guitarra. El músico Luis D'Agostino está de vuelta en su tierra después de ocho años en Inglaterra. Y en ambos lugares, el jazz lo acompaña. "Allá se trabaja mucho pero no hay tiempo para parar e innovar. Ahora voy a volver cada tanto para hacer shows pero me quedo acá".
D'Agostino se crió en Barrio Norte cuando el Alto Palermo era una fábrica de cerveza. Hoy, después de un paso extenso por la escena musical británica, volvió al barrio. "Decidí volver para tocar acá, editar mi último disco In Between y sobre todo, para estudiar y pensar qué música tocar en el futuro", dice.
A los seis años, sus padres lo mandaron a estudiar guitarra clásica, pero fue recién en la secundaria que le encontró el verdadero gusto al instrumento y armó varios grupos de rock. Estudió guitarra con Luis Borda y empezó a convertirse en profesional, tocando con Emilio Del Guercio y otros músicos que le hicieron tomar en serio el oficio.
"Después, tuve la suerte de estudiar con Pino Marrone que me aportó mucha información, no sólo de lo teórico, sino de lo creativo. Fue un encuentro fundamental", cuenta. En esa época, con la escena de jazz local un poco acotada y las ganas de aventurarse en viajes, se fue a Inglaterra. "Conocía a un contrabajista inglés y me instalé en Oxford; empecé a dar clases de música y a tocar en barcitos y otros lugares donde me pagaban. Me parecía asombroso".
Por entonces, las posibilidades de trabajo eran tantas que formó un trío de jazz, un dúo con otro guitarrista con el que también incursionaban en otros géneros y un cuarteto de música clásica. Además, grabó tres discos, uno de los cuales, quiere reeditar ahora acá.
"La ventaja es que en Europa las distancias son muy cortas, sobre todo viviendo en Oxford que está a 50 millas de Londres. Así que tocaba mucho de pueblito en pueblito". Esa actividad errante le impidió armar una relación sentimental estable. "Yo me levanto y toco la guitarra y a veces, no es fácil entender esa devoción que es parte del trabajo", dice. Aunque a los 43 años, entre sus planes de vuelta al pago, está la opción de formar una pareja también.
Aunque siempre estuvo en contacto con músicos locales, reconoce que la escena local del jazz se pobló de gente joven y talentosa que le aporta frescura al género. "Muchos de ellos, los mejores, van a tocar conmigo en los shows, como el trompetista Juan Cruz de Urquiza, el contrabajista Jerónimo Carmona, el baterista Pepi Taveira, el saxofonista Ricardo Cavalli, además del pianista Babu Cerviño y el bajista Gonzalo Fuertes, entre otros. Es una buena oportunidad para verlos a todos juntos". Con su guitarra de compañera, D'Agostino espera que su tierra lo reciba como a un hijo pródigo, en ritmo de jazz. Fuente: por Sandra Commisso del diario Clarín, sección Espectáculos
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