Julio César D’Alvia, tal su nombre completo, nació el 5 de julio de 1951, en el barrio porteño de Parque Patricios. Su carrera profesional como cantante comenzó en 1972, cuando grabó en la discográfica Cabal un simple con temas de su autoría: “Estoy vacío” y “Vuelve”. Dos años más tarde emigró a Music Hall, de la mano del entonces director artístico, Juan Carlos Cirigliano. En esa compañía grabó dos simples con baladas propias y de otros autores. Producciones que le permitieron comenzar a hacerse conocido en reductos nocturnos de moda en aquella época, como Michelángelo y Castello Vecchio. Sin dejar de estudiar vocalización e interpretación con la profesora Alicia Susini, en 1976, D’Alvia grabó una producción independiente de ocho temas en inglés y dos en castellano, bajo la dirección del pianista y arreglador Jorge Calandrelli. De ese trabajo, RCA editó un simple con la balada “Puede ser mi día feliz”, basada en el “Ave María” de Shubert, cuya versión en castellano le pertenece, y “Sonríe”, de Charles Chaplin. En 1977, el cantante ganó el Festival Del Plata y fue consagrado como revelación del VII Festival Buenos Aires de la Canción, obteniendo el segundo puesto con “La canción del vendedor”, de Jean Franco Pagliaro. Entre 1981 y 1982 actuó en diversos programas musicales de la pantalla chica, junto a Raúl Lavié y Julia Zenko, bajo la dirección musical de Horacio Malvicino. En 1983, D’Alvia fue finalista de la edición argentina del Festival OTI de la Canción, con el tema “América una luz en el mundo”, de Jairo y Luis González. Posteriormente, efectuó presentaciones en el exterior. En Chile, cantó en el programa “Sábados gigantes”, y en Brasil comenzó a incursionar en jazz, de la mano de Juan Carlos Cirigliano. De vuelta en Buenos Aires y por un tiempo, fue vocalista de la Big Band, una de las bandas gestadas por el maestro Cirigliano.