Les presentamos el primero de una serie de artículos aportados por el maestro Hugo Travi acerca de la historia del jazz. Este primer artículo trata sobre los orígenes del género en Nueva Orleans, Chicago y los Dixieland.

Hugo Travi 

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El jazz de Nueva Orleans se considera como la primera manifestación auténtica de este género; pilar indiscutido sobre el cual se edificó el Jazz Tradicional.

Iniciado y cultivado a partir del año 1900 aproximadamente en la ciudad del mismo nombre, que se ubica en el estado de Lousiana, al sur de los Estados Unidos, a orillas del río Mississippi, era interpretado por conjuntos de no más de seis o siete músicos, en los cuales la primera voz o melodía la exponía una corneta o trompeta, el contrapunto, con registro grave, lo iba armando el trombón, completado por el clarinete, en registro alto, con frases y adornos.

En momentos, la melodía la interpretaba otro instrumento, mientras el resto improvisaba colectivamente.

La sección rítmica la integraban un banjo o en su defecto una guitarra, una tuba y una batería elemental.

Más tarde la tuba fue sustituida por el contrabajo, aunque no definitivamente, ya que comparten hasta el presente su presencia, según las características de las distintas formaciones.

Éstas se especializaban en dos variantes: las que se dedicaban a los desfiles callejeros o las que actuaban en salas de baile. Es aquí donde fué incorporado el piano. Aunque también, y en forma muy colorida, a veces se instalaba la orquesta en un gran remolque, desfilando, con el piano instalado en último término.

El Dixieland fue la etiqueta que rotuló a ese jazz ligero de Nueva Orleans, mezclado con ragtime, que comenzó a ser interpretado por músicos blancos a partir de 1910 aproximadamente.

De esta forma, la Original Dixieland Jazz Band fue la primera banda de gran predicamento de este estilo, obviamente integrada por músicos blancos. Estas bandas ya tocaban casi exclusivamente en los salones de bailes o locales nocturnos.

El Jazz de Chicago ha sido un estilo en el cual los músicos blancos, interpretaban en Chicago (al suroeste del lago Michigan) y sus cercanías, el Jazz de Nueva Orleans.

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Como característica distintiva, adquirió gran predicamento el saxofón en los solos improvisados, en detrimento del trombón y clarinete. A partir de allí sí, comenzó a cambiar esa vibración, ese tiempo y ese clima hot del primitivo jazz, para dar paso a una orquestación con más arreglos que improvisaciones.

Es así que paulatinamente, el jazz de Chicago se diferenció del Dixieland y del jazz de Nueva Orleans, en cuanto a la improvisación: ésta tiende a ser consecutiva por los instrumentos de vientos, piano o inclusive cuerdas, mientras el resto de fondo, va repitiendo riffs, a diferencia de la improvisación colectiva de la escuela original.

Estos tres estilos conformaron el auténtico “Jazz Tradicional”. Ya a partir de los cuarenta, el jazz comenzó a llamarse vagamente “Jazz Moderno” no sin antes pasar por la época de las grandes bandas” donde allí, poca era la improvisación pero muy rica la composición de los temas y los arreglos orquestales.